Nietzsche afirma que el arte sería la verdadera actividad metafísica del hombre. Así Nietzsche funde la relación entre arte y filosofía.
Foucault, M., Histoire de la sexualité II. L´usage des plaisirs, op. cit., pág. 16.
Quizá se me diga que estos juegos con un uno mismo deben quedar entre bastidores, y que, en el mejor de los casos, forman parte de esos trabajos de preparación que se desvanecen por sí solos cuando han logrado sus efectos. Pero ¿qué es la filosofía hoy -quiero decir la actividad filosofíca- si no el trabajo crítico del pensamiento sobre él mismo? ¿Y si no consiste, en vez de en legitimar lo que ya se sabe, en emprender saber cómo y hasta donde sería posible pensar de otra manera? Siempre hay algo de irrisorio en el discurso filosófico cuando, desde el exterior, quiere ordenar a los demás, decirles donde está su verdad y como encontrarla, o cuando se siente con fuerza para instruirles proceso con positividad ingenua; pero es su derecho explorar lo que, en el propio pensamiento, puede ser cambiado, mediante el ejercicio que hace de un saber que le es extraño. “El ensayo” -que hay que entender como prueba modificatoria de sí mismo en el juego de la verdad y no como apropiación simplificadora del otro con fines de comunicación -es el cuerpo vivo de la filosofía, si por lo menos ésta es todavía hoy lo que fue, es decir una “ascesis”, un ejercicio de si, en el pensamiento.
martes, 16 de febrero de 2010
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